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Torino: la leyenda inolvidable del auto argentino

Desde el infierno verde, el Torino le hizo sombra a todos los autos en Nürburgring

Era la "Misión argentina" que llevó al Torino, en 1969 y de la mano del quíntuple campeón del mundo de Fórmula 1 (que era como una suerte de DT del equipo de corredores), a competir en la prueba más difícil.

Contra todos los pronósticos, incluso el del clima, los 10 pilotos argentinos que formaron el equipo (entre los que estaban Luis Rubén Di Palma), terminaron primeros en la histórica competencia de "resistencia", que los tuvo tres días y medio sin parar en la complicadísima pista. Por una penalización la ubicación oficial fue el cuarto lugar, pero el logro ya había sido alcanzado. El Torino ya era una marca admirada en todo el mundo.

"Hasta ese momento el Torino no tenía apoyo masivo porque los amantes del TC eran de Ford o de Chevrolet y compraban autos de esas marcas. De repente apareció un coche nuevo al que nadie le podía ganar y eso no cayó bien. Había mucha oposición pero con el resultado tan positivo en Nürburgring, que tuvo al país en vilo escuchando la carrera, la marca pudo revertir esa imagen. Ahora era el auto que le ganó a los Porsche, a los Mercedes Benz", explica con precisión Martín Glas, autor del libro "Torino, un mito argentino", (de Lecto ediciones) que repasa al detalle todo lo que ocurrió en la historia del "Auto argentino"

El 26 de octubre de 1966, en la planta de Monte Chingolo, se inició la fabricación del Torino 300. Fue el nacimiento de la leyenda de un auto que logró instalarse en la cultura nacional por una variada mezcla de cualidades.

¿Por qué es una leyenda el Torino?
Por varios motivos: sus logros deportivos, su gran desarrollo mecánico y estético (con la mano del prestigioso diseñador italiano Sergio Pininfarina) y el orgullo que causaba en sus fanáticos la primera producción de un auto argentino hacia el mundo. Fue una muestra de la Industria Nacional de calidad, que hoy todavía soñamos tener.

Juan Manuel Fangio y Ores­te Ber­ta
Son dos de las figuras más grandes del automovilismo nacional, uno como piloto y el otro como mecánico. Ambos son reconocidos en todo el planeta y estuvieron detrás del armado del proyecto de la empresa Industrias Kaiser Argentina (IKA). Según explica Glas los conocimientos de Berta fueron fundamentales para mejorar el motor, convirtiéndolo así en un auto con una potencia, estabilidad y tecnología que estaban al nivel de los mejores del mundo.

Diferencias con el Falcon
"El Falcon era un coche americano, que se traía de afuera y se terminaba de armar acá. En cambio el Torino era el primer auto que se hacía en el país y que había sido pensado para venderse aquí. En toda Latinoamérica no se fabricaba ningún auto que fuera local, eran todos productos del exterior que se replicaban en distintos países", apunta el periodista que estuvo cinco años investigando y documentando la historia del "Toro de las pampas".

 

Toro Salvaje de las pampas

La reconocida revista Corsa, en su edición de agosto de 1969, comparó al inolvidable logro del Torino en tierras alemanas con el también memorable triunfo del boxeador Luis Ángel Firpo en la década del 20. "Hoy un segundo 'Toro' -esta vez un 380W- lleva nuevamente la imagen argentina al resto del mundo", afirmaban en la nota sobre "Misión argentina", bautizando así al ya mítico auto.

¿Puede volver?

La pregunta se la hacen muchos aunque, a pesar de la pasión de sus fanáticos y coleccionistas, la respuesta del autor no es demasiado alentadora: "El país no tiene la capacidad industrial como para enfrentar un proyecto así. Nos cuesta bastante relacionarnos bien con nuestro socio Brasil y desarrollar un proyecto grande implica requerimientos muy serios. Talento hay, pero el país no respalda un desarrollo así". Por eso la leyenda del Torino seguirá creciendo.

Fuente: Martin Glas (Clarin)

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